pálida luna

martes, octubre 04, 2005

 

NEOCLASICISMO (TEORÍA)

EL NEOCLASICISMO

I.-Síntesis

El último barroco y el rococó conviven durante la segunda mitad del siglo XVIII con el neoclasicismo. La estética y el arte neoclásico es una reacción antibarroca y, al mismo tiempo, bandera política de los Ilustrados primero, y después de los revolucionarios en contra de la nobleza aristocrática, que gustaban del rococó.

El Neoclasicismo vuelve la vista a épocas pasadas consideradas como modelos del triunfo de la razón y del equilibrio (el mundo clásico : Grecia, sobre todo), imitándose sus formas estéticas con afán arqueologizante (la arqueología como ciencia nace precisamente ahora : en la mitad del s. XVIII comienzan las excavaciones de Pompeya, Herculano,..). En este sentido, se puede afirmar que el arte neoclásico es un revival de un estilo del pasado, el primer estilo "historicista", prolegómeno de los revivals arquitectónicos del siglo XIX (neogótico, neorrománico, neorrenacentista,...).

Pero en esta vuelta hacia atrás hay también una valoración añorante y poética de ese mundo perdido y, al mismo tiempo, una contemplación de la Naturaleza como espectáculo (paisaje, luz, ambiente) pintoresco, bello, sublime (tormentas, fenómenos naturales,...). Precisamente aquí, en esa valoración emotiva, se encuentra una de las raíces fundamentales del romanticismo.

El afán racionalista y normativo alcanza al propio arte y explica el nacimiento de las ACADEMIAS, que dictan lo que es el buen arte y el gusto estético.

Arquitectura neoclásica :
* Orden dórico con fuste acanalado, con preferencia al resto de los órdenes clásicos.
* El templo griego como modelo de iglesia y de edificio civil (museo, biblioteca, teatro..)
* Cubiertas abovedadas.
* Escasa decoración, muro plano y volúmenes nítidos. Sólo los interiores se decoran con estuco de variados motivos (pompeyanos, griegos, etruscos, egipcios, vegetales y animales). La proporción y la simetría son criterios utilizados a la hora de proyectar los edificios, que tienden a ser monumentales.
* Al menos pueden distinguirse varias tendencias : una ligada a la tradición barroca, otra más funcional y desornamentada, y , finalmente, otra más fiel al pasado arqueologizante greco-romano.

Escultura neoclásica :
* Imitación de los modelos griegos, sobre todo. Interesa la belleza puramente formal.
* Temática mitológica y retratos.
* Materiales : mármol y bronce.
* Predominio de un punto de vista principal.

Pintura neoclásica :
* Se basa en el dibujo, un dibujo bello, inspirado en la escultura y que se colorea después. Los pintores neoclásicos fueron extraordinarios dibujantes, entre otras cosas debido al aprendizaje académico. Un modelado de suaves transiciones lumínicas, luz clara y homogénea y composición sobre un eje de simetría central, son sus notas principales.
* Temática de asuntos clásicos, históricos, mitológicos y también medievales.

II.-Explicaciones y precisiones conceptuales sobre el Neoclasicismo

Corriente artística que va aproximadamente desde mitad del siglo XVIII hasta aproximadamente mediados del XIX, y que surge como crítica al rococó y al barroco, es el arte del racionalismo ilustrado, da preeminencia a la razón sobre la imaginación, al intelecto sobre la creación y a la disciplina sobre la inspiración.

Admira e imita la Antigüedad clásica, especialmente Grecia ( cuna de la filosofía, la ciencia, la literatura, el arte y la democracia ). La plenitud de este estilo se alcanzó en la segunda mitad del siglo XVIII y el primer cuarto del siglo XIX. Fue un período histórico que estuvo marcado por grandes cambios sociales como la revolución urbana, la revolución industrial y la evolución política desde el puro absolutismo al despotismo ilustrado o incluso al republicanismo. En definitiva, fue la época en que comenzó la ascensión al poder de la burguesía urbana secular en detrimento de la jerarquía eclesiástica y de los aristócratas latifundistas.

El arte neoclásico critica y condena del arte inmediatamente precedente, el Barroco y el Rococó, los «excesos» sin medida, el abandono del arte en manos de la imaginación. La cultura Ilustrada del siglo XVIII se orienta en sentido racionalista : el arte tiene una propia ley racional, es autónomo, y cuando representa temas religiosos o construye iglesias, el arte no es religioso, sino civil : representa temas sacros y construye iglesias porque tal es la demanda de la sociedad y el arte, en definitiva, es un servicio social. El objetivo del arte es LO BELLO.

El Neoclásico condena los excesos y falta de veracidad del Barroco, pero reconoce y acepta que el Barroco ha puesto de manifiesto que es la imaginación el motor, el elemento necesario para que la materia transformada se convierta en obra de arte ; si condena al Barroco es porque éste no sabe como controlar la imaginación y la deja que actúe libremente con las consecuencias negativas que esta actitud de irresponsabilidad ( desde el punto de vista del Neoclásico) trae consigo.

En su lugar, el Neoclásico propone someter a la imaginación y sus poderes a la guía de la Razón. Si estudiamos y conocemos a la imaginación lograremos aprehender sus leyes, conocer sus secretos, los mecanismos íntimos que la hacen actuar, y ya poseídos de tal conocimiento pongámosla a nuestro servicio, solo así se podrá llegar a un arte semejante al del pasado clásico. (Se sobreentiende que para los teóricos y pintores del XVIII esto es exactamente lo que habían hecho sus ilustres antepasados y que por eso habían llegado a la cumbre, a la perfección, del arte).

Se propone lo clásico como modelo, al que se admira y se imita. Pero, el arte neoclásico quiere ser arte moderno, comprometido a fondo con la problemática de su tiempo. Los arquitectos neoclásicos saben que un nuevo orden social exige un nuevo orden de la ciudad y todos sus proyectos se inscriben en un plano de reforma urbanística. La nueva ciudad deberá tener, como la antigua, sus monumentos; pero el arquitecto deberá preocuparse también del desarrollo social y funcional. Se construyen iglesias a modo de templos clásicos, pero también escuelas, hospitales mercados, aduanas, puertos, cuarteles, cárceles, almacenes, puentes, calles, plazas.

Los escultores y los pintores trabajan para la ciudad: estatuas, adornos, grandes representaciones históricas que sirvan de ejemplo a los ciudadanos. Y prefieren sobre todo el retrato, un modo de analizar y aclarar la relación entre la naturalidad (sentimiento) y la sociabilidad (deber) de la persona. El arte neoclásico pretende no sólo la transformación de las estructuras sociales sino también la transformación de las costumbres. El Neoclasicismo no está exclusivamente unido a la ideología revolucionaria, de hecho, el Neoclasicismo, como estilo, no tiene una propia caracterización ideológica, está disponible para cualquier demanda social.

La verdadera técnica del artista es la de proyectar, todo el arte neoclásico está rigurosamente proyectado. La obra adquiere un interés directo para la colectividad y cumple esa tarea de educación cívica que la estética ilustrada le asigna al arte, en lugar de su antigua función religiosa.

En la arquitectura, el principio de la correspondencia de la forma con la función lleva al cálculo escrupuloso de los pesos y las tensiones, al estudio de la resistencia intrínseca de los materiales. Es precisamente la arquitectura neoclásica la que experimenta los nuevos materiales y revaloriza, en el plano estético, la investigación técnico-científica de los ingenieros.

En las artes figurativas, la base de todo es el dibujo, el fino trazo lineal, que sin duda no existe en la naturaleza ni se da en la percepción de lo real, pero que traduce en conocimiento intelectual la noción sensorial del objeto.

Estéticamente, aspira a la luminosidad, la exactitud y el equilibrio. Recurre a los modelos de la Antigüedad e impuso un lenguaje frío, severo y solemne, donde lo helénico más que lo romano se convierte en norma académica. Resalta los temas mitológicos y de la historia contemporánea, representándose las figuras con vestimentas al estilo grecorromano ( aunque sean personas del siglo XVIII las retratadas), en las que el gesto y la pose deben revelar el carácter y el ánimo de la persona.

Las figuras son tratadas como volumen escultural y con claridad; un cuerpo lleno de fuerza, con extremidades vigorosas y poderosamente hechas, valorando el contorno en la figura esculpida y el sombreado; el juego entre luces y sombras y el dibujo que enfatizaba la fluidez, la ligereza y la flexibilidad del contorno en la pintura. Además, enfatiza la expresión a través del ambiente, de la vestimenta y de los accesorios. El cuerpo del hombre debía estar bien formado y de forma cuadrada, los músculos deben expresarse severamente, el contorno de los miembros bien dibujados y las características del rostro bien definidas; lo que demuestra la alabanza del cuerpo como el primer sostén de la vida.

Aunque la transformación del arte se dé en un lapso de tiempo que cubre casi todo el siglo XVIII sólo se puede hablar de auténtico Neoclasicismo a partir de la mitad del siglo, tras la teorización de Winckelmann y de Mengs; su fase culminante, de expansión por toda Europa e incluso por los Estados Unidos de América, es la que va desde principios del siglo XIX hasta el final del Imperio.

III.-Principales autores.-

Teóricos del neoclasicismo: Johann Winckelmann y el pintor Antón Rafael Mengs.

En Francia hay que señalar a Jacques Gabriel, Jacques-Germain Soufflot (Panteón en París) Pierre Vignon (Iglesia de La Madeleine). Charles Percier y Pierre Fontaine son los arquitectos oficiales de Napoleón.

Italia : Giovanni Battista Piranesi

Otros países
La arquitectura neoclásica se extiende por todo el mundo. En Inglaterra y Estados Unidos trabajan Robert Adam, John Soane, John Nash,
En Alemania : Karl Friendrich Schinkel y Leo von Klenze.

España : El arquitecto más reconocido es Francisco Sabatini, que trabaja para Carlos III y realiza obras como la puerta de Alcalá. Juan de Villanueva, Ventura Rodríguez y Silvestre Pérez, también trabaja en Madrid.

Antonio Canova y Bertel Thorvaldsen, son los exponentes máximos de la escultura neoclásica.

Los principales pintores neoclásicos en Francia : David e Ingres.

EL caso de DAVID ( vid. más adelante )


IV.-ESPAÑA.-

Hacia 1750 se aprecian ya criterios artísticos diferentes a los planteados en el barroco, hijos de las nuevas ideas como el orden, la racionalidad, la utilidad y la mesura. Es el neoclasicismo

El neoclasicismo en España tiene una vigencia prolongada sobre todo en la arquitectura y en la escultura aunque se solapa con el barroco. La racionalización y la medida espacial, la falta de decoración, el uso de tonos suaves (de ninguna manera colores estridentes) contrasta, por otro lado, con edificaciones u obras de la misma época con un gran aparato barroco ya que gozaba de una aceptación y de un carácter mucho más popular que el neoclasicismo.

La Academia va a ser el órgano encargado en sistematizar y reforzar las enseñanzas artísticas. En 1752 se fundó la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, patrocinada por el Estado. Los artistas adquieren una formación técnica y científica muy amplia, pero en detrimento de su propia espontaneidad y creatividad. La implantación de la Academia como órgano regulador de la producción y de la formación artística supuso el fin de las escuelas locales y de los talleres particulares.

Los arquitectos neoclásicos más importantes son Ventura Rodríguez, Francisco Sabatini y Juan de Villanueva.

Uno de los aspectos más contemplados por la arquitectura neoclásica fue la cuestión urbanística, porque se realizaron en esta época proyectos de ensanche de calles; se colocó alumbrado público, se alzaron grandes arcos de triunfo, puertas conmemorativas, fuentes con estatuas y surtidores de agua, la naturaleza empezó a integrarse en la ciudad siendo los árboles y los jardines elementos importantes en la planificación urbana. Donde mejor se ve esta reforma es en Madrid, en la capital de España, con su clásico y popular paseo de la Castellana (antes Jardín del Prado).

En cuanto a la escultura neoclásica también se observa a la perfección el gusto por atemperar las formas y por eliminar todo elemento emocional, característica barroca. Al igual que la arquitectura tampoco se implanta bruscamente sino que al igual que el cambio de mentalidad, el arte, la nueva manera de interpretar la obra y su uso se impone lentamente. Los modelos se van a tomar de la antigüedad puesto que eran considerados como el ideal más insuperable. En cuanto a los temas, la mitología va a ganar terreno a la temática religiosa que decae después de siglos de predominio. Las figuras transmiten una belleza ideal, tomando el cuerpo humano como recipiente y como albergue de una serie de valores. Los cuerpos se presentan desnudos pero nunca eróticos. El retrato va a ser otro de los géneros más cultivados siempre como ejemplo y modelo a seguir y de grandeza y como medio para exaltar el espíritu de la ciudadanía. Los personajes y retratados dan ejemplo de su virtud . Se impone el mármol y el bronce sobre todos los demás materiales y la tradicional madera desaparece.

De entre los escultores destaca José Álvarez Cubero.

En el caso de la pintura era más difícil tomar las fuentes directas de la antigüedad puesto que apenas existían muestras y las que se podían admirar apenas estaban estudiadas y divulgadas. Para los pintores el punto de referencia fue el dibujo inspirado en la escultura. A éste, apenas se le aplica la pintura siendo en numerosas ocasiones grisallas o el mismo papel el que ofrece el color a la obra. Si existe gama cromática es muy convencional. Ni la luz ni el sentimiento caracterizan la obra neoclásica.
Si exceptuamos a Goya, los hermanos Bayeu y Mariano Salvador Maella los maestros de esta época resultan bastante mediocres. Pero no lo es tanto la labor de los académicos como Mengs, cuya influencia, unida a la de Tiépolo, resulta un punto de referencia para conocer y entender el panorama pictórico de la época.

DAVID Y GOYA : DOS PINTORES SIGNIFICATIVOS

El fenómeno de convivencia de tendencias y estilos diferentes es característico del arte desde la segunda mitad del XVIII hasta hoy. Y nada mejor para ver este fenómeno que estudiar a dos grandes figuras de la pintura como son el francés David (1748-1825) y el español Goya (1746-1828). Como se puede ver, sus nacimientos y muertes acontecieron en fechas próximas y, además, a ambos les tocó morir fuera de su país, exiliados por razones políticas.

A David se le suele clasificar como el creador y prototipo de la llamada pintura neoclásica. A Goya, dada la complejidad de su evolución y la potencia de su genio, simplemente no se le adscribe a ningún estilo, pues, habiéndolos experimentado todos, su obra se proyecta hacia el futuro.

David, un artista al servicio de la Revolución

Nace en 1748. En 1776 David viajó a Roma, donde permaneció cuatro años; allí completó su formación artística y tuvo oportunidad de vivir el ambiente de culto hacia la Antigüedad que entonces practicaban muchos de los mejores intelectuales europeos instalados en Italia.

No sin esfuerzos y crisis, David encontró en Roma su camino como artista, y, al comienzo de la década de 1780, logra un formidable éxito internacional con una serie de cuadros que representaban el ideal de la época: Belisario pidiendo limosna (1781); El juramento de los Horacios (1784-5), que causó sensación y fue el que le otorgó una popularidad hasta entonces desconocida por los artistas; La muerte de Sócrates (1787) y Los lictores devuelven a Bruto los cuerpos de sus hijos (1789), este último pintado el mismo año en el que se inició la Revolución francesa, en la que David participó de forma muy directa y activa, adoptando el comportamiento, tan característico de nuestra época, del «artista comprometido».

Estilo, temas, intenciones: Con ligeras diferencias, la tres últimas obras mencionadas condensan lo más característico del estilo de David: son tres escenas de interior; las figuras están encuadradas en un primer plano de rígida estructura prismática, lo que tiene algo de agobiante por el uso que hace el pintor del efecto del claroscuro.

El uso del claroscuro naturalista está inspirado claramente en Caravaggio. Los temas elegidos son episodios de la Roma republicana y, en un caso, de la Grecia clásica, que entonces se comenzaba a reivindicar, pues tradicionalmente se consideraba «primitiva», en comparación con el mundo romano. Sus héroes no son triunfadores exaltados en medio de su gloria, sino personajes trágicos que mueren o se sacrifican por un ideal superior.

Frente a la exaltación de los valores femeninos de cordialidad afectiva y erotismo, que habían dominado en la sociedad francesa hasta el momento, David reivindica de nuevo la vieja moral masculina, de compromiso inquebrantable, la exaltación de la lucha y la ausencia o postergación de los sentimientos e intereses personales.
Estas composiciones son ejemplos de genuina pintura política, en las que el disfraz antiguo no nos engaña respecto a su evidente intención de hacer una crónica crítica de la actualidad.

David siguió pintando en los años posteriores a la Revolución y además creó un multitudinario taller con miles de alumnos, venidos de todas partes de Europa. Obtuvo bastantes honores, sobre todo en la era napoleónica, pero, aunque siguió haciendo una crónica visual de la actualidad, disfrazándola a veces con historias de la Antigüedad clásica -Las sabinas (1799) o Leónidas en las Termópilas (1814)-, fue perdiendo esa imponente fuerza moral de sus etapas anteriores, como si le faltara el aliento poético cuando el mundo giraba alrededor de ideales distintos a los suyos.

Goya

Primeras etapas

Nace en Fuendetodos (Zaragoza) y su primer aprendizaje es con Luzán, un pintor zaragozano. A los 26 años, tras regresar de una interesante y fecunda experiencia en Roma, Goya se instaló en Zaragoza, donde comenzó a abrirse paso profesionalmente. Se casó, en 1773, con Josefa Bayeu, hermana de los pintores Francisco y Ramón Bayeu.

Triunfar de verdad como pintor en la España de entonces exigía marchar a Madrid y lograr un reconocimiento en la Corte. Goya lo intentó en 1775, a los 29 años, pero, aunque contaba con el apoyo de su cuñado, el pintor Francisco Bayeu, ya bien instalado en los círculos oficiales, la empresa no resultó fácil. Goya se empeñó en esta batalla con ahínco durante los siguientes quince años y, aunque no dejó de obtener estimulantes reconocimientos, la década de su definitiva consagración fue la de 1790, que es también la de su madurez biológica y artística.

En todo caso, sin desmerecer lo que hizo en su primera juventud en Zaragoza como pintor, la obra de Goya muestra su potencialidad a partir de su instalación en Madrid, donde perfeccionó sus conocimientos artísticos, pudo contemplar la fabulosa colección artística de los reyes y trabó relación con un núcleo de intelectuales de la Ilustración española, que le acogieron con simpatía y le apoyaron en todo momento.

La primera tarea de Goya en la Corte fue modesta: pintar cartones para tapices. Goya trabajó en los cartones hasta comienzos de la década de 1790, y pronto dio muestras de sorprendente brillantez en un tipo de obra con considerables limitaciones, ya que la temática era impuesta al artista y las pinturas estaban pensadas para trasladarse al tejido.
Entre las últimas series de estos cartones (fines de la década de 1780 o comienzos de la siguiente) nos encontramos con verdaderas obras maestras del género, como La nevada o El invierno, El albañil herido, La pradera de San Isidro, La gallina ciega, El pelele, etc.
Durante esta primera etapa madrileña, Goya obtiene importantes éxitos personales, logrando un puesto en la Academia de San Fernando y el nombramiento como pintor de cámara del rey, además de labrarse una buena clientela como retratista.

La madurez

En 1792, sufre una grave enfermedad que le deja sordo. Continuó con los encargos, de todo tipo: retratos, grandes decoraciones o cuadros de género. Pero, junto a ellos, hace apuntar, por primera vez, un mundo de fantasía, cuyo aspecto alucinatorio no está divorciado de la realidad, sino que, por el contrario, se inspira en ella. Es la serie de 80 grabados titulada Caprichos, que se publicó en 1799, en donde manifiesta sus más recónditas inquietudes, que a menudo toman un aspecto de pesadilla, y hace un retrato cruel de la sociedad española e, incluso, parece adentrarse en la crisis del optimismo racionalista de la Ilustración, como se refleja en El sueño de la razón produce monstruos.

El triunfo oficial de Goya como pintor coincide con el derrumbamiento de su mundo y el de sus amigos tras la Revolución Francesa. Goya es nombrado director de pintura de la Academia de San Fernando, primer pintor de cámara del rey y se erige en la figura capital del arte español de ese momento, pero todos estos honores los va a tener que disfrutar en medio de unas circunstancias cada vez más frustrantes y peligrosas.

Tras los años de incertidumbre política que se vivieron en España antes de la invasión napoleónica en 1808, se desató la Guerra de la Independencia, cuyo espanto no sólo conmovió a Goya por las despiadadas escenas a las que dio lugar durante cinco años consecutivos, sino porque el invasor era el mismo que, pocos años antes, había hecho la Revolución y defendía ideas políticas renovadoras que el pintor compartía.

Los sufrimientos morales de Goya no terminaron con el fin de la Guerra de la Independencia, ya que el regreso de Femando VII al trono español, negándose a reconocer los cambios políticos promovidos en las Cortes de Cádiz, sumió al país en una nueva época de oscurantismo y represión, sólo interrumpida por la sublevación de Riego y el llamado «trienio liberal», entre 1820 y 1823, al fin del cual la situación de Goya se hizo tan difícil que marchó al exilio, muriendo, en 1828, en la ciudad francesa de Burdeos, a los 82 años.

Significación de la última etapa de Goya

La obra realizada por Goya durante el primer cuarto del siglo XIX no sólo adelantó muchos de los temas del entonces naciente romanticismo, sino que iluminó el arte y la conciencia de toda nuestra época contemporánea. En este tiempo, Goya realiza otras tres series de grabados, los Desastres de la Guerra, la Tauromaquia y los Disparates, y pinta las sobrecogedoras escenas de la sublevación madrileña del 2 de mayo de 1808 y, sobre todo, la de la posterior masacre del 3 de mayo. Esta última, conocida también como Los fusilamientos de la Moncloa, es un manifiesto moral: la proclamación de la victoria de los vencidos. Es el momento, en fin, en el que pinta las espeluznantes Pinturas negras, que decoraban los muros de su casa, y muchos retratos de sorprendente modernidad.

Parte de la importancia de lo que hizo Goya en esta última etapa de su vida se refleja en la influencia que ejerció en las sucesivas vanguardias artísticas posteriores, desde los románticos hasta la de los impresionistas. Aunque las tres cuartas partes de la vida de Goya transcurrieron en el siglo XVIII, su obra trascendió su época y cobra pleno sentido en el arte posterior, sobre el que influyó de manera decisiva.


Comments: Publicar un comentario

<< Home

Archives

septiembre 2005   octubre 2005   noviembre 2005   diciembre 2005  

This page is powered by Blogger. Isn't yours?